¿Por qué sustituir los artículos publicitarios tradicionales por un regalo vivo?
Bolígrafos, tazas, libretas, bolsas de tela, botellas, llaveros… Los artículos publicitarios forman parte desde hace mucho tiempo de la comunicación de las empresas. Sirven para acompañar un evento, agradecer a un cliente, dar la bienvenida a un colaborador o, simplemente, dejar una huella de la marca.
Pero cuando una empresa desea realmente dejar huella, surge una pregunta que merece la pena plantearse: ¿es el artículo publicitario tradicional siempre el regalo más pertinente?
Ante la acumulación de objetos, algunas empresas buscan ahora atenciones diferentes: más personales, capaces de evolucionar con el tiempo y, sobre todo, lo suficientemente originales para que el destinatario las recuerde.
Es en esta lógica donde el regalo vivo, y en particular el árbol, encuentra su lugar. Regalar un olivo, un ginkgo, un arce japonés o incluso un frutal permite transformar un simple regalo profesional en una experiencia que continúa después de recibirlo.
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¿Por qué los artículos publicitarios tradicionales muestran a veces sus límites?
El artículo publicitario posee, obviamente, una utilidad. Un bolígrafo puede servir a diario, una botella acompañar a su propietario a la oficina y una libreta encontrar su lugar sobre un escritorio.
El problema aparece cuando estos objetos se vuelven intercambiables.
Un colaborador puede tener ya varias botellas. Un cliente puede haber recibido numerosas libretas o bolsas de tela de diferentes empresas. El regalo adicional corre entonces el riesgo de unirse a los anteriores sin llegar a crear un recuerdo.
Por tanto, la cuestión no es necesariamente eliminar todos los artículos publicitarios, sino preguntarse: ¿en qué situaciones deseamos simplemente ofrecer un objeto y en cuáles deseamos realmente marcar un hito?
¿Qué es un regalo vivo?
Un regalo vivo es, por definición, un presente que evoluciona después de haber sido entregado.
Una planta o un árbol no permanece exactamente en el estado en el que se recibió. Aparecen nuevos brotes, el follaje cambia, algunas especies florecen, otras producen frutos y el árbol crece progresivamente.
Esta evolución cambia la relación con el regalo.
En lugar de ser utilizado y luego, eventualmente, olvidado, puede convertirse en un elemento del jardín, de una terraza o de un espacio exterior al que el destinatario se apega gradualmente.
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¿Por qué un regalo vivo puede dejar mayor huella?
La diferencia reside, en particular, en la experiencia creada tras la recepción.
Cuando se recibe un árbol, hay que descubrir la especie, elegir su ubicación, plantarlo, regarlo y observar su evolución.
Por tanto, el regalo no se limita al momento en que se abre el paquete.
Unos meses después, pueden aparecer nuevas hojas. Unos años después, su silueta habrá cambiado. En el caso de un frutal, las primeras cosechas pueden incluso crear un nuevo recuerdo.
Es precisamente esta evolución la que puede hacer que el regalo sea especialmente interesante para una empresa que desee celebrar un acontecimiento importante.
Para entender esta evolución, descubra también a qué velocidad crece un árbol y cuál puede ser la esperanza de vida de un árbol.
¿En qué ocasiones puede una empresa regalar un árbol?
El árbol no tiene vocación de sustituir sistemáticamente a todos los artículos promocionales de empresa. Se vuelve especialmente pertinente cuando existe una ocasión suficientemente importante como para justificar un regalo personal.
Una empresa puede considerar, en particular, regalar un árbol para:
• agradecer a un cliente fiel;
• celebrar varios años de colaboración;
• felicitar a un colaborador por un ascenso;
• marcar un aniversario de antigüedad;
• celebrar una jubilación;
• agradecer a un equipo tras un proyecto importante;
• acompañar la apertura de nuevas instalaciones;
• celebrar el aniversario de una empresa;
• dar la bienvenida a ciertos colaboradores;
• ofrecer un regalo profesional con motivo de las fiestas de fin de año.
En estas situaciones, el regalo posee una historia precisa. El árbol puede entonces asociarse de forma duradera a dicha ocasión.
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¿Por qué regalar un árbol en lugar de un artículo publicitario clásico?
La principal diferencia reside en la duración y en la manera en que se percibe el regalo.
Un artículo promocional es generalmente identificable de inmediato como un soporte de comunicación. El árbol, por su parte, puede ser percibido primero como un auténtico regalo.
Después, puede encontrar un lugar en el día a día del destinatario y seguir evolucionando independientemente de la empresa que lo regaló.
Este enfoque es particularmente interesante cuando una marca busca agradecer en lugar de limitarse a mostrar su logotipo.
¿Puede un árbol convertirse en un recuerdo de la empresa que lo regaló?
Sí, especialmente cuando se asocia a una fecha o a un evento preciso.
Imagine un árbol regalado a un colaborador por sus 10 años de antigüedad. Varios años después, este árbol habrá crecido, pero su fecha de llegada siempre podrá asociarse a este aniversario profesional.
El mismo principio funciona para un cliente: un árbol regalado para celebrar 10 años de colaboración puede convertirse gradualmente en testigo de esta relación profesional.
El recuerdo ya no depende solo del nombre de la empresa impreso en un objeto, sino de la historia asociada al regalo.
¿Qué árbol elegir como regalo de empresa?
No existe un árbol universal adaptado a todas las empresas y a todos los destinatarios.
La elección debe tener en cuenta la ocasión, la persona que recibe el regalo y, sobre todo, sus posibilidades de cultivo.
Aquí tiene algunas pistas.
El olivo para un ambiente mediterráneo
El olivo posee una identidad visual fácilmente reconocible y una larga historia cultural en torno a la cuenca mediterránea.
Puede ser especialmente interesante cuando la empresa desea regalar un árbol elegante a un cliente o colaborador que aprecie los paisajes del sur.
Como con todos los vegetales, conviene no obstante verificar que sus futuras condiciones de cultivo sean las adecuadas.
El Ginkgo Biloba para un regalo destinado a evolucionar con el tiempo
El Ginkgo Biloba es una especie con una historia botánica muy antigua, muy apreciada por sus características hojas que adquieren un tono amarillo dorado en otoño.
Puede elegirse para celebrar una relación profesional llamada a durar, un aniversario importante o una etapa particular de la vida de un colaborador.
Un frutal para crear un regalo especialmente concreto
Regalar un frutal añade una dimensión adicional: las cosechas.
Con el paso de las estaciones, el destinatario podrá observar la floración, el desarrollo de los frutos y, finalmente, disfrutar de las cosechas.
Según sus gustos, la empresa puede elegir, por ejemplo, una higuera, un manzano Reine des Reinettes, un peral Conferencia, un cerezo Bigarreau Burlat o incluso un ciruelo Quetsche de Alsacia.
Un frutal puede ser especialmente pertinente para una persona que posee un jardín y le gusta la jardinería.
DESCUBRIR EL MANZANO REINE DES REINETTES
Un arce japonés para un regalo muy decorativo
Para un destinatario especialmente sensible a la estética de su jardín, el arce japonés Bloodgood puede constituir otra posibilidad.
Su follaje de color rojo a púrpura y su evolución estacional lo convierten en un árbol especialmente decorativo.
DESCUBRIR EL ARCE JAPONÉS BLOODGOOD
¿Es un árbol realmente un regalo de empresa adaptado a todo el mundo?
No, y ese es precisamente un punto importante.
Un árbol es un ser vivo que requiere una ubicación y un mínimo de cuidados. Por tanto, hay que evitar elegir la especie únicamente por su apariencia o por su simbología.
Una persona que disponga de un gran jardín no tendrá las mismas posibilidades que alguien que viva en un apartamento.
Cuando el destinatario solo disponga de un balcón o una terraza, habrá que seleccionar una especie adaptada al cultivo en contenedor y anticipar su desarrollo.
Puede profundizar en este tema con nuestra guía ¿Qué árbol elegir para un balcón o una terraza?.
Descubra también si un árbol puede permanecer en maceta durante todo el año.
¿Cómo personalizar un árbol regalado por una empresa?
La personalización no debe consistir necesariamente en colocar un logotipo muy visible sobre el regalo.
Un enfoque más personal consiste en explicar por qué se ha elegido este árbol.
Por ejemplo:
«Para celebrar nuestros 10 años de colaboración, queríamos regalarle algo que pueda seguir evolucionando a lo largo de los próximos años.»
O bien:
«Gracias por su confianza y por los proyectos realizados juntos. Esperamos que este árbol encuentre un lugar magnífico en su jardín y le acompañe durante mucho tiempo.»
El mensaje da contexto al regalo y permite al destinatario comprender inmediatamente la intención.
¿Puede un árbol sustituir a los obsequios publicitarios durante un evento profesional?
Todo depende del objetivo del evento.
Para distribuir miles de objetos durante una feria, un árbol, evidentemente, no tiene el mismo uso que un bolígrafo o una bolsa de tela.
En cambio, para agradecer a ciertos clientes, socios o colaboradores, el regalo vivo puede permitir crear una atención más individualizada.
Por tanto, hay que considerar el árbol más como un regalo profesional que como un simple objeto publicitario.
¿Por qué el regalo de empresa debe contar una historia?
Un regalo resulta más fácil de recordar cuando se asocia a una historia precisa.
¿Por qué esta especie? ¿Por qué ahora? ¿Por qué a esta persona?
Un olivo puede recordar un proyecto realizado en el sur. Un cerezo puede corresponder a un colaborador apasionado por su huerto. Un ginkgo puede acompañar un aniversario importante. Un manzano puede estar destinado a alguien que desea desarrollar su jardín.
La elección se vuelve así mucho más personal que un catálogo en el que todo el mundo recibe exactamente el mismo objeto.
¿Puede el regalo vivo fortalecer la relación con un cliente?
Un regalo, por sí solo, no crea una buena relación comercial. En cambio, puede materializar un agradecimiento o celebrar una etapa ya importante en dicha relación.
Para un cliente fiel, un árbol puede ofrecerse, por ejemplo, con motivo del décimo aniversario de colaboración, la finalización de un proyecto importante o un aniversario de empresa.
Unos años después, el árbol puede seguir ahí presente.
Es esta continuidad la que diferencia al regalo vivo de numerosos objetos promocionales utilizados durante algunas semanas o meses.
REGALAR ÁRBOLES A SUS CLIENTES Y COLABORADORES
¿Cómo pasar del objeto publicitario al regalo vivo?
No es necesario abandonar todos los artículos publicitarios.
La empresa puede simplemente reservar los regalos más personales para los eventos que merezcan una atención especial.
Los obsequios pueden seguir respondiendo a las necesidades de comunicación a gran escala, mientras que un árbol puede utilizarse para las relaciones y eventos que la empresa desee destacar verdaderamente.
La pregunta pasa entonces de ser «¿Qué podemos poner con nuestro logotipo?» a ser «¿Qué es lo que esta persona podría recordar realmente?»
Preguntas frecuentes sobre los regalos vivos en la empresa
¿Qué es un regalo vivo de empresa?
Se trata de un vegetal regalado por una empresa a un cliente, un colaborador o un socio. Un árbol, por ejemplo, constituye un regalo vivo puesto que sigue creciendo y evolucionando después de recibirlo.
¿Por qué regalar un árbol a un colaborador?
Un árbol puede permitir marcar una etapa particular: antigüedad, éxito profesional, jubilación o proyecto importante. La especie puede elegirse en función de los gustos del colaborador y del espacio del que disponga.
¿Qué árbol regalar a un cliente?
La elección depende del destinatario. Olivos, Ginkgo Biloba, arces japoneses y árboles frutales constituyen diferentes posibilidades. Es preferible seleccionar la especie según los gustos de la persona y sus condiciones de cultivo, más que basándose únicamente en la simbología.
¿Se puede regalar un árbol como regalo de fin de año?
Sí, a condición de tener en cuenta la especie, su estado estacional y sus necesidades. Algunos árboles caducifolios pueden estar naturalmente desprovistos de hojas durante su reposo vegetativo invernal.
¿Qué regalo ofrecer para agradecer a un cliente fiel?
Para una relación profesional importante, un regalo elegido específicamente para el cliente puede ser más personal que un objeto promocional genérico. Un árbol puede, por ejemplo, marcar varios años de colaboración.
¿Qué regalo ofrecer por los 10 años de antigüedad de un empleado?
Un árbol puede servir para materializar esta etapa. A lo largo de los años siguientes, su crecimiento podrá seguir asociado a la fecha en que se regaló.
¿Es un árbol adecuado para una persona que vive en un apartamento?
Hay que ser más precavido. Algunas especies pueden cultivarse en maceta en una terraza o balcón adaptado, pero no todas convienen a los mismos espacios. Deben tenerse en cuenta las necesidades de luz, agua y el desarrollo futuro.
¿Qué diferencia hay entre un árbol y un objeto publicitario?
No responden exactamente al mismo objetivo. El objeto publicitario puede ser útil para una difusión amplia de la marca. El árbol es más adecuado cuando una empresa desea ofrecer un regalo personal para agradecer o celebrar una ocasión particular.
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