Los árboles desempeñan un papel crucial en los ecosistemas terrestres. No se limitan a producir oxígeno o capturar CO2: también sirven como refugio, despensa, lugar de reproducción y protección para una multitud de especies animales. Según su tamaño, su estructura, su follaje o su longevidad, algunos árboles son especialmente favorables para la fauna local. Estas son las especies más eficaces para ofrecer un refugio duradero a los animales.
El roble
El roble (Quercus robur, Quercus petraea) es el árbol que alberga el mayor número de especies en Europa. Puede acoger hasta 500 insectos diferentes, entre ellos numerosas orugas que sirven de alimento a las aves. Sus cavidades naturales permiten anidar a los cárabos, murciélagos y pájaros carpinteros. La madera muerta presente en los ejemplares viejos es colonizada por coleópteros y hongos, indispensables para la cadena alimentaria.
El sauce
Los sauces (Salix alba, Salix caprea) ofrecen un refugio excelente en las zonas húmedas. Sus ramas flexibles forman hábitats densos donde se esconden batracios, pequeños mamíferos e insectos acuáticos. Su follaje es consumido por algunas orugas, y sus amentos precoces alimentan a las abejas a principios de primavera.
El avellano
El avellano (Corylus avellana) es un arbusto muy apreciado por la fauna. Sus ramas bajas y tupidas crean escondites para las aves que viven en el suelo, las musarañas o los topillos. Las avellanas alimentan a ardillas, lirones, arrendajos y pájaros carpinteros. A finales del invierno, sus amentos amarillos son una primera fuente de polen para los insectos.
El serbal de los cazadores
El serbal (Sorbus aucuparia) es llamado "de los cazadores" por una buena razón: sus bayas rojas son muy apreciadas por los zorzales, mirlos y petirrojos. Su follaje y su pequeño tamaño son adecuados para los jardines, y constituye un buen punto de descanso o nidificación.
El haya
El haya (Fagus sylvatica) posee un follaje denso que ofrece una excelente protección contra los depredadores y las inclemencias del tiempo. Sus hayucos alimentan a numerosos animales, especialmente jabalíes, ardillas y algunas aves. Los árboles adultos proporcionan cavidades naturales propicias para la nidificación.
El pino silvestre
El pino silvestre (Pinus sylvestris) acoge aves nidificantes especializadas como el trepador azul o el herrerillo capuchino. También ofrece un refugio invernal para algunos mamíferos gracias a sus agujas persistentes. Su corteza gruesa y agrietada sirve de refugio a numerosos insectos.
El espino albar
El espino albar (Crataegus monogyna) es una planta de seto muy favorable para la biodiversidad. Sus ramas espinosas protegen los nidos contra los depredadores. Las flores primaverales atraen a los polinizadores, y sus frutos rojos alimentan a las aves en invierno. Se utiliza a menudo para formar setos-refugio.
El endrino
Al igual que el espino albar, el endrino (Prunus spinosa) es ideal en los linderos o en setos mixtos. Alberga aves como el colirrojo tizón o la curruca. Sus flores precoces atraen a los insectos, y sus arbustos densos protegen a numerosos animales pequeños.
Conclusión
Plantar árboles favorables a la fauna local es apoyar activamente la biodiversidad. Priorice las especies locales, de follaje denso, tronco hueco o frutos nutritivos. Cuanto más diversificado sea el árbol en su estructura (ramas muertas, cavidades, frutos, hojas), más se convertirá en un auténtico refugio vivo.